Galicia ha dado un paso decisivo en la protección de su patrimonio marítimo. La Xunta de Galicia ha aprobado y publicado en el Diario Oficial de Galicia el catálogo definitivo de bienes culturales del litoral, un inventario que recoge 2.003 elementos distribuidos a lo largo de sus más de 2.500 kilómetros de costa.
El documento, que comenzó en 2019 con apenas 459 registros, se ha convertido en la herramienta más ambiciosa hasta la fecha para gestionar el patrimonio marítimo gallego tras años de trabajo de campo en 86 municipios y la incorporación de aportaciones ciudadanas.
Un mapa completo del patrimonio litoral gallego
El catálogo ofrece una radiografía detallada de la riqueza cultural de la costa:
- A Coruña concentra 988 bienes
- Pontevedra suma 835
- Lugo reúne 180
Por tipologías, destacan los bienes arquitectónicos (855), seguidos de los arqueológicos (584), etnográficos (366), industriales (186) y artísticos (12). Todos ellos están geolocalizados y cuentan con fichas técnicas detalladas para facilitar su conservación y gestión.
De factorías balleneras a bases militares de la Guerra Fría
Más allá de los faros o las playas, el catálogo revela una costa marcada por la historia industrial, militar y marítima.
Entre los ejemplos más singulares figura la antigua factoría de Caneliñas, en Cee, considerada la última instalación ballenera operativa de Europa, activa entre 1924 y 1985. También destaca el complejo industrial de Massó en Cangas, con varias estructuras vinculadas a la industria conservera y ballenera.
El inventario incluye además la estación Loran de Estaca de Bares, una antigua base militar estadounidense construida en 1960 en pleno franquismo, convertida hoy en un vestigio de la Guerra Fría.
Bajo el agua también se conserva parte de este legado. En municipios como Cangas se han catalogado varios pecios como yacimientos subacuáticos protegidos, junto a baterías militares, monasterios, puentes históricos, hórreos o molinos repartidos por todo el litoral.
Más de mil edificios podrán tener una nueva vida
Uno de los aspectos más relevantes del catálogo es su proyección de futuro. Un total de 1.041 bienes, principalmente arquitectónicos e industriales, podrán ser objeto de proyectos de rehabilitación que les den nuevos usos compatibles con su valor patrimonial.
El presidente autonómico, Alfonso Rueda, ha defendido esta vía como una oportunidad para revitalizar espacios actualmente en desuso. Entre los proyectos en marcha destaca la transformación del monasterio de Oia en un hotel, un edificio con una historia que abarca desde su origen monástico hasta su uso como campo de concentración durante el franquismo.
Protección legal reforzada y efectos inmediatos
La inclusión en este catálogo no es solo simbólica. Los bienes quedan sujetos a la normativa de patrimonio cultural, que prevalecerá sobre la legislación de costas, reforzando su protección frente a posibles desarrollos urbanísticos.
Además, los ayuntamientos estarán obligados a incorporar estos elementos en su planeamiento urbano, definiendo condiciones específicas para su conservación y uso.
Un catálogo no exento de debate político
El documento se enmarca en la controvertida Ley del Litoral de Galicia, cuyo futuro depende aún de una resolución del Tribunal Constitucional. Mientras los principales partidos de la oposición no se han pronunciado específicamente sobre este catálogo, la ciudadanía sí ha mostrado un notable interés: la mayoría de las alegaciones presentadas durante su elaboración proponían ampliar aún más el número de bienes protegidos.
Con esta iniciativa, Galicia no solo documenta su pasado, sino que sienta las bases para preservar y reinterpretar un patrimonio litoral tan diverso como desconocido.



