El servicio municipal de Bicicoruña batió en 2025 su récord histórico de usos, con un total de 1.728.835. Esto supone un incremento de 385.382 respecto a 2024. De media, 4.742 personas usuarias utilizaron la flota de vehículos cada día, lo que muestra el gran arraigo que tiene entre la ciudadanía el empleo de este medio de transporte sostenible que, cada vez más, se revela como una alternativa al uso del coche.
“A Coruña es una ciudad que pedalea. Este gobierno apostó desde el principio por la sostenibilidad. Por un modelo con la mirada puesta en el futuro, más ecológico y más verde. Los ciudadanos y las ciudadanas nos apoyan en esto. La prueba es el inmenso éxito de Bicicoruña en los últimos años, un servicio del que sentimos mucho orgullo”, subrayó la alcaldesa Inés Rey en el balance del año.
Además, en el 2025 el servicio también marcó el mes con mayor número de usos totales de la historia del servicio: fue octubre, con 203.285. “En 2019, cuando entramos en el Gobierno, hubo en todo el año 206.946 usos de Bicicoruña. Los números lo explican muy claro. Desde que mejoramos y ampliamos la red, la cifra se multiplicó por ocho. Eso se llama cumplir”, añadió Inés Rey durante la presentación de los datos, acto en el que estuvo acompañada por la concejala de Infraestructuras y Movilidad, Noemí Díaz.
La práctica totalidad de las estaciones de Bicicoruña (78 de las 79) están ya operativas tras los procesos de ampliación de los últimos años. Tan solo permanece cerrada la de la Intermodal, inoperativa por las obras. El total es de 1.437 anclajes activos y 650 bicicletas, 410 de ellas con apoyo al pedaleo.
Bicicoruña se sigue consolidando también como una forma habitual de ir y volver del puesto de trabajo, ya que las horas con mayor tráfico registrado coinciden con las tradicionales de entrada y salida de la jornada laboral.
El impacto de Bicicoruña también se notó en los índices de contaminación del entorno urbano. El Ayuntamiento estima que el uso de las bicicletas hizo que hasta 914.479 kg de CO₂ dejasen de emitirse a la atmósfera. Este efecto ayudó también a paliar la contaminación acústica, al atenuar los desplazamientos en vehículos motorizados y descongestionar el tráfico. A su vez, la flota de bicicletas mejoró la comunicación de zonas tradicionalmente alejadas del centro, como el barrio de Xuxán, donde se construyeron dos estaciones nuevas.
Además, en 2025 el Ayuntamiento completó la segunda fase de expansión de las estaciones, lo que supuso una inversión de 2,5 millones de euros. En 2019, cuando el gobierno asumió sus funciones, solo había en el servicio 23 estaciones. El resto se fueron abriendo a través de los sucesivos planes de ampliación.
“Hoy A Coruña es una ciudad que también se mueve en bici y que es un referente en España en esta modalidad de transporte. El servicio municipal nació como un sistema diseñado para el ocio, pero conseguimos convertirlo en una red útil para el transporte que hoy emplean para los desplazamientos de trabajo miles de personas”, añadió Inés Rey.



