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El aeropuerto de A Coruña se prepara para absorber el 70% del tráfico de Santiago

El aeropuerto de A Coruña afronta desde el próximo 23 de abril uno de los mayores retos de su historia reciente. Durante 35 días —hasta el 27 de mayo—, la infraestructura de Alvedro asumirá la mayor parte de la operativa del Aeropuerto Santiago-Rosalía de Castro, cerrado por la renovación integral del pavimento de su pista.

Joan Ibáñez, director del aeropuerto coruñés, y Raúl Moya, director de Aeropuertos del Grupo II de AENA, presentaron esta semana el dispositivo especial diseñado para gestionar una situación que el propio Ibáñez calificó de «extraordinaria» y «gran reto», principalmente por la magnitud del cambio y la rapidez con la que se producirá.

El salto en cifras es elocuente: el aeródromo pasará de operar 34 vuelos el día 22 de abril a 44 el día 23, un incremento de más del 20% de la noche a la mañana. En los días más intensos de mayo, la cifra superará los 50 vuelos. En total, durante el periodo de cierre de Santiago las aerolíneas tienen previsto operar 1.486 vuelos en la pista coruñesa —856 ya programados más 630 adicionales por esta circunstancia excepcional—, lo que supone un aumento cercano al 70% respecto a la actividad habitual.

Cinco nuevos destinos

La oferta de rutas también se ampliará de forma notable. A los seis destinos actuales —Madrid, Barcelona, Gran Canaria, Tenerife Norte, Milán y Ginebra— se sumarán cinco nuevos procedentes de la operativa habitual de Santiago: Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Londres-Heathrow y París-Orly. Las compañías aéreas siguen ajustando la reprogramación, con especial atención a la conectividad con Barcelona, donde podrían incorporarse frecuencias adicionales aún no confirmadas.

Más aparcamiento, más taxis y nuevos accesos

Para absorber el previsible aumento de vehículos y pasajeros, AENA ha diseñado un plan de refuerzo que afecta a todos los ámbitos del aeropuerto. En el exterior, se habilitará un antiguo aparcamiento junto a la rotonda de la N-550, al oeste del edificio terminal, con cerca de 700 plazas adicionales. Alvedro pasará así de las aproximadamente 1.200 plazas actuales a más de 1.900. El nuevo estacionamiento contará con una senda peatonal hasta la terminal —unos 12 minutos a pie— y un servicio de autobús lanzadera gratuito con frecuencias de entre 10 y 15 minutos, a tarifas más económicas que el aparcamiento situado a pie de pista.

La red de accesos también se reordenará: de forma provisional y con autorización del Concello de Culleredo, se habilitará una segunda entrada desde la carretera N-550, que se sumará al acceso habitual por la rotonda. Además, se ampliarán en unos 2.000 metros cuadrados las zonas destinadas a vehículos de alquiler, con 60 nuevas plazas, y se habilitará una nueva bolsa de taxis junto al aparcamiento general. Ante las dificultades registradas en el servicio de taxi en las últimas semanas, Ibáñez anunció que durante esos 35 días se incrementará el número de licencias operativas en el aeropuerto, fruto de gestiones con la Xunta y los concellos implicados.

En el interior de la terminal, se reorganizarán los flujos de pasajeros y se incorporarán una nueva puerta de embarque y otra de desembarque. También se reforzarán los servicios de limpieza, mantenimiento, seguridad, atención a personas con movilidad reducida, restauración y la capacidad de la sala VIP.

La sombra de la huelga de controladores

Al reto logístico se suma la amenaza de una huelga indefinida convocada por el sindicato mayoritario del sector de controladores aéreos, USCA Galicia, que arranca este viernes 17 de abril. Las partes mantuvieron una reunión de mediación esta semana para intentar acercar posturas. Raúl Moya subrayó que la empresa concesionaria, Saerco, ha ajustado sus recursos a la nueva operativa y que está «dimensionada para poder ofrecer con garantías la capacidad necesaria» y cumplir con los servicios mínimos. Además, trabajadores de AENA procedentes de otros aeropuertos de la red podrán desplazarse a A Coruña para reforzar los servicios durante el período excepcional.

Una oportunidad para el futuro

Más allá de gestionar la emergencia, los responsables del aeropuerto ven en esta situación una oportunidad estratégica. Ibáñez no descartó que la llegada temporal de varias aerolíneas pueda abrir la puerta a nuevas rutas permanentes una vez reabra Lavacolla. «Nuestro objetivo es que esa operativa se desarrolle lo más fluida posible y que las compañías vean A Coruña como un aeropuerto confiable», señaló.

En cuanto al aeropuerto de Vigo, su papel en la redistribución del tráfico será mucho más modesto. Solo Vueling derivará hacia Peinador una de sus frecuencias de la ruta con Barcelona, y la empresa de transporte DHL utilizará el aeropuerto olívico para sus vuelos de carga durante el cierre. Moya recordó que la decisión de reubicar vuelos corresponde exclusivamente a las propias aerolíneas: «Vigo también se ve reforzado, pero de forma mucho más leve que A Coruña«.