Galicia continúa liderando el ranking de comunidades autónomas más envejecidas de España. En 2024, la comunidad gallega ha vuelto a registrar cifras récord en su índice de envejecimiento, una tendencia que no se detiene y que alerta sobre los desafíos que enfrenta el territorio en términos sociales, económicos y demográficos.
En el conjunto gallego, el 26,61% de la población tiene 65 años o más, y algunas zonas superan con creces esta media. Es el caso de Abegondo, el municipio de la comarca de A Coruña que encabeza la lista de localidades más envejecidas de su área. Según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), correspondientes al cierre de 2024, el 30,70% de la población de Abegondo supera los 64 años. Es decir, casi un tercio de sus vecinos son personas mayores.
Este porcentaje no solo revela una elevada edad media, sino también un profundo desequilibrio generacional: por cada 100 menores de 16 años, hay aproximadamente 216 personas mayores de 64 años. Se trata de un índice de envejecimiento del 216,16%, lo que dibuja un panorama especialmente complejo para el futuro del municipio.
Una tendencia que se repite, pero con diferencias
El envejecimiento en Abegondo no es un fenómeno aislado. Otros municipios próximos, como Bergondo (29,80%) o Sada (25,24%), también registran cifras elevadas. Sin embargo, la situación de Abegondo destaca por encima del resto de la comarca, en la que se incluyen localidades como Carral, Oleiros, Cambre, Culleredo, Arteixo y la propia ciudad de A Coruña.
En el extremo opuesto, municipios como Arteixo (17,88%), Culleredo (19,31%) y Cambre (20,03%) muestran un menor grado de envejecimiento. Estas localidades, más próximas a la capital herculina y con precios de vivienda más asequibles, se han convertido en una opción para jóvenes que trabajan en A Coruña, pero residen fuera, lo que contribuye a rejuvenecer su pirámide poblacional.
Retos para el presente y el futuro
El envejecimiento acelerado que experimenta Abegondo plantea retos clave para el municipio. La baja natalidad, el éxodo juvenil y el creciente peso de las personas mayores en la estructura demográfica obligan a repensar las políticas locales en materias como sanidad, servicios sociales, transporte, vivienda y educación.
Además, el fenómeno tiene implicaciones culturales y sociales. La pérdida de población joven dificulta el relevo generacional, afecta al mantenimiento del idioma gallego y pone en riesgo muchas de las tradiciones locales. Galicia, como comunidad, se juega en buena parte su futuro en cómo sea capaz de abordar este desequilibrio demográfico.



